Este martes al mediodía, vecinos del barrio Progreso de Puerto Madryn se movilizaron una vez más frente al edificio municipal para exigir la ejecución de obras de gas y agua que les permitan afrontar el invierno con condiciones mínimas de habitabilidad. La referente barrial, Victoria Ruarte, detalló la difícil situación que atraviesan más de 500 familias del sector y apuntó directamente contra la empresa Camuzzi por las demoras en las gestiones.
“Hace un año y medio venimos peleando principalmente por el gas. Nuestras casas son 100% eléctricas, ya tenemos el 70% del barrio con medidores, pero no alcanza. Este no es un asentamiento: los terrenos fueron adjudicados a través de sindicatos y están cancelados”, explicó Ruarte.
La dirigente remarcó que el avance de las obras se frenó tras el vencimiento del plano aprobado, y que desde entonces la empresa Camuzzi ha dilatado el proceso. “Se tiraban la pelota de un lado a otro y no llegaba una respuesta concreta. Hoy, por suerte, logramos una reunión con el intendente, que siempre estuvo a disposición para ayudarnos a destrabar el tema. Mañana nos reunimos con la empresa Rojas para ver si podemos avanzar al menos con el caño maestro. De ahí en más, cada vecino se hará cargo de su conexión”, sostuvo.
Ruarte aclaró que los propios habitantes del barrio vienen organizándose desde hace dos años para costear sus redes domiciliarias. “Venimos juntando plata, cada uno se compromete a pagar su parte. Solo necesitamos que las obras troncales arranquen”, afirmó.
En relación con el contexto actual, advirtió que las bajas temperaturas de los últimos días agravaron la situación. “Fue terrible. Las estufas eléctricas no funcionan bien porque no entra 220; tenemos tensiones de 140 o 160. Hay que comprar garrafas que salen 20 mil pesos y a veces recurrimos a carbón. Ayer, una vecina tuvo que sacar en brazos a sus dos hijas por una intoxicación. Si se demoraban 15 minutos más en despertarse, estaríamos hablando de una tragedia”.
También señaló la necesidad urgente de una conexión eléctrica estable, especialmente por casos como el de una niña con traqueotomía. “Los transformadores explotan, no dan abasto, y eso pone en riesgo la vida de muchas personas. Además, tampoco tenemos obra de agua. Estamos complicados, pero con muchas ganas de progresar y de tener un barrio con servicios”.
Por último, Ruarte valoró el acompañamiento constante del Municipio. “Siempre tratamos de dialogar. El intendente nos escuchó desde el primer momento. Solo queremos avanzar con soluciones concretas, sin violencia, y evitar que esto termine mal”.
