En los últimos años los empleadores y el Gobierno nacional reiteraron en numerosas ocasiones que, según su visión, era necesario reducir el costo laboral para mejorar la competitividad de la producción local. Los reclamos por una “reforma laboral” que flexibilice aún más el mercado de trabajo fueron una constante durante estos años, al tiempo que la actualización de los salarios nominales se ubicó persistentemente por debajo de los niveles de inflación.
Si bien todavía es prematuro evaluar el impacto del ajuste promovido por el Gobierno nacional, ya hay información preliminar que permite comparar la situación actual con la existente cuatro años atrás.
En este sentido, es posible afirmar que “la licuación del salario de los trabajadores y trabajadoras ha tenido una magnitud que solo puede compararse con aquella que se produjo como consecuencia de las grandes crisis de fines de los años ’80 y del año 2001”, aduce el informe brindado por la CTA. Luego agrega: “Sin embargo, a diferencia de aquellos ajustes, en la actualidad el deterioro salarial no fue producto de episodios puntuales, sino más bien consecuencia deliberada de una política de gobierno sostenida en el tiempo”.
El retroceso del salario en algunas actividades supera el 30% en términos reales entre el tercer trimestre de 2015 y el mismo período de 2019 en algunas actividades económicas que incluyen industria, servicios, sector público y privado. A su vez, también se incluye la variación en comparación con la evolución del tipo de cambio oficial que asciende hasta el 50%.
“Como puede observarse a simple vista, no solo estamos frente a un deterioro brutal del salario real, que en algunos casos muestra caídas superiores al 30% en cuatro años, sino una licuación de su valor en términos de moneda dura que supera en mucho a dicha variación”.
Fuente: Agencia CTA
