El biólogo y fotógrafo Alejandro Carribero, compartió mediante su Instagram dos imágenes de una situación preocupante en el Área Natural Protegida Península Valdés, junto un texto.
“Los conflictos siempre cobran víctimas inocentes, perdidas no deseadas, se diría en lenguaje bélico. La realidad es que el trampeo y envenenamiento es una práctica que puede producir impacto ambiental y pérdidas en la fauna no-objetivo. Actualmente no se dispone de información real, ni aproximada, del esfuerzo de trampeo, ni cuáles son los resultados, en el Área Natural Protegida Península Valdés. Esto ocurre debido a la falta de políticas realistas que consideren el conflicto existente entre el ganadero y la fauna silvestre”.

