Investigadores del CENPAT profundizan el trabajo con pescadores artesanales

La pesca artesanal en Península Valdés atraviesa un momento complejo, marcado por dificultades económicas, ambientales y de acceso a los recursos, en un contexto donde el trabajo conjunto entre científicos, pescadores y el Estado aparece como una herramienta clave para sostener la actividad y proyectar un manejo sustentable a largo plazo.

Así lo explicó Ana Cinti, investigadora del Centro Nacional Patagónico (CENPAT-CONICET) e integrante del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR), quien detalló los alcances de un reciente relevamiento socioeconómico realizado junto a pescadores artesanales de la región. El trabajo se enmarca en una línea de investigación que el CENPAT desarrolla desde hace años junto al sector pesquero, la Secretaría de Pesca y diversas instituciones provinciales.
“El objetivo fue actualizar información no solo pesquera, sino también social y económica, desde la mirada del pescador”, señaló Cinti. El estudio se basó en un amplio programa de entrevistas que permitió conocer la realidad actual del sector y derivó en un informe que fue devuelto tanto a los propios pescadores como a los organismos de gestión, con la intención de que funcione como insumo para el manejo de la actividad.
La investigación fue financiada por la Fundación Vida Silvestre Argentina y contó con la participación de integrantes del CESIMAR-CONICET, del Observatorio del Sistema Pesquero Argentino (OSPA) y de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, entre otras instituciones. En Península Valdés, la pesca artesanal involucra aproximadamente a 200 personas en tareas de extracción, mientras que a nivel nacional representa menos del 4,5% de los desembarques anuales y emplea de manera directa a unas 3.000 personas.
Una actividad con fuerte arraigo familiar
Uno de los datos más relevantes del relevamiento es el fuerte carácter intergeneracional de la pesca artesanal. Cerca del 90% de las personas entrevistadas manifestaron tener familiares que trabajan o trabajaron en la actividad, lo que refuerza su identidad como un oficio transmitido de generación en generación. En muchos hogares, la pesca representa entre el 50% y el 100% de los ingresos, y las mujeres cumplen un rol central en tareas de procesamiento, venta, logística y administración.
“Son productos de excelente calidad, con una extracción altamente selectiva y que aportan especies diferentes a las de la pesca industrial”, explicó el investigador Leonardo Venerus, quien remarcó la importancia económica y social de esta actividad para numerosas familias de la región.
Recursos en baja y problemas de manejo
Cinti advirtió que la situación económica del sector es delicada y puso como ejemplo la marisquería por buceo. En 2024 se retomó el relevamiento de la vieira, un estudio que no se realizaba desde 2017 por falta de fondos. Los resultados mostraron niveles muy bajos del recurso, aunque la investigadora aclaró que no se trata únicamente de un problema de manejo. “La vieira es muy variable y depende mucho de las condiciones ambientales. Un mal año de reclutamiento puede impedir la formación de bancos pescables”, explicó.
Aun así, el relevamiento permitió reactivar acciones conjuntas, como la incorporación de fiscalización en playa realizada por el propio sector pesquero, y reforzó la necesidad de retomar espacios formales de diálogo. En ese sentido, Cinti destacó la importancia de reactivar la Mesa Técnica de Pesca Artesanal, un mecanismo previsto en la legislación provincial que supo funcionar en los años 2000 y que permitiría reunir a pescadores, Estado e investigadores para abordar los problemas de manera conjunta.
Accesos a la costa, un problema urgente
Otro de los ejes centrales señalados es la creciente dificultad para acceder a la costa, una problemática recurrente en Península Valdés, el Golfo Nuevo y Camarones. “Los cortes de accesos impiden directamente que la gente pueda trabajar y también afectan a cualquier ciudadano que quiera llegar a la costa”, advirtió Cinti, quien remarcó la necesidad de abrirlos con control y ordenamiento.
Estas cuestiones fueron debatidas en profundidad durante un taller multisectorial realizado en diciembre de 2025, en el marco de las XII Jornadas Nacionales de Ciencias del Mar, que reunió a pescadores, científicos y representantes de instituciones públicas y organizaciones civiles de distintas localidades patagónicas. Allí se definió una “agenda corta” con responsables concretos para avanzar en soluciones vinculadas a permisos, fiscalización, seguridad en la navegación y acceso a la costa.
Continuar pese a las dificultades

Si bien reconoció las actuales dificultades financieras que atraviesan los centros de investigación tras la discontinuidad de iniciativas nacionales como Pampa Azul, Cinti remarcó que existe voluntad de continuar el trabajo mediante alianzas y esfuerzos conjuntos. “Tenemos muchas condiciones para hacer un buen manejo de la pesca. Los diagnósticos sin políticas quedan en nada, por eso necesitamos impulsar acciones concretas entre todos los actores”, concluyó.