La Justicia y la Prefectura Naval Argentina continúan investigando la desaparición de Sofía Devries, una joven oriunda de Buenos Aires que falleció mientras realizaba una práctica de buceo en aguas del Golfo Nuevo, frente a la costa de Puerto Madryn.
La víctima participaba de una certificación junto a su pareja y un grupo de alumnos, acompañados por instructores habilitados. Según confirmaron fuentes oficiales, no se trataba de un bautismo de buceo, sino de una instancia de formación para obtener una titulación, por lo que contaba con experiencia previa.
El hecho ocurrió en el sector donde se encuentra un buque hundido, que forma parte del parque submarino local. Desde Prefectura explicaron que la embarcación fue previamente acondicionada y limpiada antes de su hundimiento, y que no permite el ingreso a su interior, por lo que no presenta riesgos de atrapamiento.
En ese marco, el jefe de Salvamento y Buceo de la Prefectura, Adrián Wagner, señaló que se trata de una zona considerada segura para el buceo recreativo, con escasa corriente, aunque con una profundidad considerable.
El sector presenta entre 20 metros en bajamar y 26 metros en pleamar, y se estima que el grupo se encontraba a unos 25 metros al momento del accidente.
Hipótesis y testimonios
De acuerdo a los testimonios recabados, la pareja de Sofía informó que la joven habría sufrido un episodio de pánico bajo el agua, lo que podría haber provocado que se quitara el regulador de la boca.
Desde Prefectura explicaron que este tipo de situaciones pueden ocurrir incluso en personas con experiencia y que, a esa profundidad, las consecuencias pueden ser fatales.
Asimismo, indicaron que no se descarta ninguna hipótesis y que se analizan múltiples factores, entre ellos: Funcionamiento del equipo, suministro de aire, condiciones ambientales, estado físico de la víctima, protocolos de seguridad.
Accionar de los instructores
En el momento del hecho participaban siete personas: cinco alumnos y dos instructores. Tras ser alertados por el novio de la joven, los instructores descendieron en reiteradas oportunidades para intentar rescatarla, incluso poniendo en riesgo su propia vida.
Producto de esas maniobras, ambos debieron ser evaluados por un médico hiperbárico y sometidos a un protocolo preventivo, ya que habían superado los tiempos recomendados de inmersión. Afortunadamente, se encontraban asintomáticos.
Desde Prefectura remarcaron que las entidades habilitadas son responsables de evaluar si los alumnos se encuentran capacitados para realizar inmersiones de este tipo, conforme a los protocolos vigentes y la normativa establecida.
Investigación judicial
La causa es investigada por la fiscal Angélica Carcano, quien ordenó la recolección de testimonios, peritajes sobre los equipos y el análisis de las certificaciones de la operadora y los instructores.
Además, se busca determinar si existieron irregularidades en el proceso de habilitación y supervisión de la actividad.
Operativo de búsqueda
En un nuevo parte oficial, Prefectura informó que intensificó el operativo en la zona, reforzando el despliegue con personal y medios de superficie, además del Guardacostas GC-65 con personal especializado en salvamento y buceo, hacia el último punto conocido.
Asimismo, se incrementaron los patrullajes terrestres con unidades móviles y recorridas pedestres en las playas aledañas. Las autoridades mantienen un contacto permanente con el Ministerio Público Fiscal para coordinar las tareas operativas.
