El Gobierno levantó la restricción vigente desde 2001 y permitirá el ingreso de carne con hueso a la región patagónica. La medida busca aumentar la oferta y reducir los precios, mientras se mantienen controles sanitarios para preservar el estatus libre de fiebre aftosa.
Después de más de dos décadas, el Gobierno eliminó la prohibición que impedía el ingreso de carne vacuna con hueso a la Patagonia. La decisión, oficializada a través de la resolución 180 del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), permitirá la llegada de carne desde zonas libres de fiebre aftosa con vacunación y del exterior bajo ciertas condiciones. Además, se autorizó la importación de material genético.
El levantamiento de esta barrera sanitaria responde a estudios recientes que descartan riesgos para la sanidad animal en la región. La «evaluación cuantitativa del riesgo» realizada por Senasa determinó que la probabilidad de ingreso del virus mediante carne con hueso es insignificante.
Uno de los principales objetivos de la medida es reducir los altos precios de la carne en la Patagonia, donde el kilo de asado cuesta más del doble que en Buenos Aires. No obstante, sectores del agro han manifestado preocupación por el posible impacto en la producción local y en la sanidad animal.
Para garantizar la seguridad sanitaria, la normativa establece requisitos estrictos para el ingreso de carne, incluyendo su origen en frigoríficos habilitados, el retiro de ciertos tejidos de riesgo y un proceso de maduración controlado. Asimismo, el material genético deberá cumplir con protocolos sanitarios específicos, aunque la importación de reproductores en pie sigue en evaluación.
Fuentes cercanas a la decisión destacan que la medida responde a cuestionamientos de socios comerciales y que debería traducirse en una baja de precios para el consumidor.
