En medio del conflicto por el cierre de los ingresos a la pingüinera y a la Boca de la Caleta, sectores ubicados dentro de los campos de la familia Ferro en Península Valdés, Alejandro Ferro, expuso los motivos de la decisión familiar y aseguró que la medida responde principalmente a la necesidad de proteger la fauna y ordenar el uso turístico del área.
Ferro remarcó que no se trata de una postura contraria al turismo, sino de un llamado de atención ante el “descontrol” que, según afirmó, se viene registrando desde hace años. “Soy pro turismo, trabajo en turismo y esto también me perjudica, pero nuestra prioridad es cuidar la fauna”, sostuvo, al tiempo que recordó que los miradores no forman parte del plan de manejo oficial de Península Valdés y que históricamente fueron cedidos de manera gratuita por la familia.
El propietario señaló que existen registros de turistas circulando fuera de los senderos habilitados, con pingüinos expuestos y sin un ordenamiento adecuado. “Los miradores siempre se prestaron, nunca se lucró con ellos, pero hoy no hay control, la gente camina por cualquier lado y la pingüinera viene decreciendo desde hace años”, advirtió.
En ese sentido, Ferro explicó que los accesos y miradores se encuentran dentro de una propiedad privada, lo que implica una responsabilidad directa ante cualquier incidente. “Si pasa algo dentro del campo, los responsables somos nosotros, no las agencias ni el Estado”, subrayó, mencionando además el deterioro de las estructuras, la presencia de basura y riesgos para los visitantes.
Respecto a las críticas del sector turístico, indicó que muchas agencias ya estaban al tanto de la situación y del posible cierre. “Quedamos como los culpables, pero muchos guías saben que esto era un descontrol. La conservación no es responsabilidad de uno solo, es de todos”, afirmó.
Ferro recordó antecedentes similares en otros sectores de la Península. “Esto no pasa de un día para el otro. Hace más de diez años que se vienen cerrando áreas por situaciones parecidas”, expresó, al tiempo que aclaró que el objetivo no es clausurar definitivamente los miradores, sino avanzar hacia una solución ordenada y sustentable.
Sobre una eventual reapertura, sostuvo que debería darse en el marco de acuerdos a largo plazo, con controles, infraestructura adecuada y un uso responsable del espacio. “Habría que pensar pasarelas, señalización, algún tipo de servicio y control real. No se puede seguir como hasta ahora”, señaló.
Finalmente, confirmó que el diálogo con Provincia y con distintos actores continúa, aunque aclaró que no se trata de una solución inmediata. “Esto requiere un proyecto serio, consensuado, que cuide la fauna y permita que el turismo se desarrolle de manera responsable. Todos queremos que a Península Valdés le vaya bien”, concluyó.
