En el sur de Argentina y Chile, los cauquenes —aves robustas emparentadas con patos, cisnes y gansos— emprenden cada año un viaje migratorio de hasta 4000 kilómetros entre sus áreas de cría en la Patagonia austral y sus refugios invernales en el norte de la región y el sur de Buenos Aires. Esta especie, que agrupa al cauquén real, el colorado y el común, se encuentra amenazada por la reducción de su hábitat, siendo el cauquén colorado el más comprometido, ya que su baja población lo ubica en peligro de extinción.
Durante su migración, los cauquenes vuelan en grandes bandadas y descansan en zonas planas y con vegetación baja, ideales para alimentarse y mantenerse alerta ante posibles depredadores. Aunque no forman colonias para reproducirse, comparten rutas migratorias y paradas estratégicas con otras especies.
Laura Agüero, investigadora del CESIMAR-CONICET, explicó que la especie se desplaza en otoño hacia el norte para escapar del invierno y regresa a sus zonas de cría hacia finales de agosto. La celebración del Día Mundial de las Aves Migratorias, que se conmemora el segundo sábado de mayo, busca justamente visibilizar la importancia de conservar estas especies y sus hábitats clave.
