El viceintendente de Puerto Madryn, Martín Ebene, junto a concejales de distintos bloques, recorrió la planta potabilizadora de la ciudad tras una invitación del consejo de administración de la cooperativa. Durante la visita, se evidenció la preocupación por el estado crítico del acueducto que abastece de agua a la ciudad, cuya infraestructura supera los 100 años de antigüedad, duplicando su vida útil prevista. «Estamos hablando de una obra postergada que, de ejecutarse, podría aumentar la provisión de agua en al menos un 20%, lo cual es fundamental para enfrentar el crecimiento de la demanda», afirmó Ebene. Según el viceintendente, la situación requiere una inversión de aproximadamente 7 millones de dólares y podría ser asumida por la provincia, dado su costo relativamente bajo en comparación con otras obras hídricas.
El acueducto, que conecta la toma de agua con la planta potabilizadora, opera al límite de su capacidad y no tolera mayor presión, lo que genera un cuello de botella en la provisión de agua potable. «Este sistema ya no puede garantizar el caudal necesario para la ciudad. Si no se toman medidas, nos exponemos a un problema grave en el corto plazo», alertó Ebene. A pesar del mantenimiento realizado por el personal técnico, el deterioro estructural plantea riesgos de fallas que podrían afectar gravemente el suministro. Durante el recorrido, se destacó la importancia de coordinar esfuerzos entre el Ejecutivo municipal, la cooperativa y los representantes políticos en la legislatura provincial y el Congreso Nacional para lograr la ejecución de la obra.
La falta de inversiones en infraestructura hídrica responde, en parte, a la ausencia de contingencias graves en el sistema, lo que ha relegado la prioridad de estas mejoras frente a otras obras en la provincia. Sin embargo, el peligro de una crisis en el abastecimiento es latente. «Hemos tenido la suerte de que el personal ha logrado mantener el sistema funcionando sin grandes inconvenientes, pero eso no significa que estemos exentos de riesgos. Es momento de anticiparnos a los problemas antes de que sea demasiado tarde», enfatizó Ebene. De producirse una avería mayor, la ciudad dependería de reservas que podrían resultar insuficientes, especialmente en los meses de verano cuando el consumo es más elevado. Los concejales coincidieron en la necesidad de impulsar la gestión de fondos para prevenir un posible colapso del sistema, enfatizando que la planificación y acción inmediata son clave para evitar una situación crítica en el futuro.
