Un diminuto ácaro pone bajo la lupa el equilibrio ecológico de los médanos de Puerto Madryn

El hallazgo revela que aún existen interacciones biológicas poco conocidas en uno de los ambientes más característicos de la ciudad chubutense. El estudio identificó a Leptus lomani, un pequeño ácaro parásito, asociado a cinco especies de escarabajos que cumplen funciones esenciales en los ecosistemas áridos de la Patagonia.

La investigación fue desarrollada por Germán H. Cheli, Claudia Cédola, Guadalupe M. Del Río, Patricia Olivera y Facundo Zaffaroni, algunos integrantes del IPEEC-CONICET de Puerto Madryn, y otros de prestigiosas instituciones científicas del país.

El trabajo constituye un hito para la entomología regional: es el primer registro de una especie de Leptus parasitando escarabajos de la familia Curculionidae en América, el segundo para Tenebrionidae y el primero de Leptus lomani utilizando coleópteros como hospedadores.

Y además, bacterias
Pero el hallazgo trasciende el interés taxonómico. Los escarabajos estudiados participan en procesos ecológicos fundamentales, como el reciclado de nutrientes, el consumo de plantas exóticas y, en algunos casos, la polinización de especies nativas. Su conservación contribuye al funcionamiento saludable de los médanos y otros ambientes áridos patagónicos.

Además, investigaciones previas indican que L. lomani podría transmitir bacterias del género Spiroplasma a sus hospedadores. Aunque este estudio no evaluó si los escarabajos encontrados están infectados, los resultados plantean nuevas preguntas sobre el posible impacto de estas interacciones en la biodiversidad y en los servicios ecosistémicos que brindan estas especies.

El equipo investigador considera que el hallazgo abre una nueva línea de trabajo para comprender cómo las relaciones entre parásitos y hospedadores pueden influir en la dinámica de los ecosistemas patagónicos y contribuir a diseñar mejores estrategias de conservación.

Los médanos de Puerto Madryn no solo protegen la costa y forman parte del paisaje de la ciudad: también albergan una biodiversidad compleja y poco conocida. Cada nuevo descubrimiento demuestra que conservar estos ambientes implica proteger una red de especies e interacciones que sostienen el equilibrio ecológico de la Patagonia y que aún tienen mucho por revelar.