En la antesala de la jornada multisectorial que se realizará este jueves en el CENPAT-CONICET, la cofundadora y coordinadora de Programas de Conservación del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), Roxana Schteinbarg, destacó la importancia de generar un espacio de diálogo entre todos los actores vinculados al sector pesquero para abordar la gestión de los residuos plásticos y avanzar hacia un modelo de economía circular.
“Esta jornada busca reunir a todos los actores de la cadena productiva de la pesca para encontrar mejores opciones en la gestión de los residuos. No se trata de señalar culpables, sino de trabajar juntos para generar soluciones duraderas”, explicó Schteinbarg en diálogo con El Madrynense.
El encuentro se desarrolla en el marco del Proyecto MaRes, coordinado por el Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia, con financiamiento de la Unión Europea y la participación de diversas instituciones del Gobierno de Chubut, como las Secretarías de Ambiente, Pesca y Áreas Protegidas, además de la Administración de Parques Nacionales.
Schteinbarg detalló que el proyecto tiene como objetivo “reforzar la resiliencia de las áreas marinas protegidas, especialmente en Chubut, con dos áreas piloto: el Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral y el Área Natural Protegida Península Valdés”. En ese marco, el Instituto de Conservación de Ballenas y la Fundación Vida Silvestre Argentina lideran el componente de prevención de la contaminación plástica de origen pesquero.
“Lo que está faltando no es conciencia, sino articulación. Cada actor entiende el problema, pero si trabajamos descoordinados nadie se hace cargo. Esta jornada pretende reunir a todos para escucharnos y pensar acciones conjuntas”, señaló.
La especialista sostuvo que el impacto de los plásticos en el mar “es visible en determinadas zonas de la costa chubutense”, y que el equipo del proyecto realizó relevamientos aéreos y costeros que permitieron dimensionar el problema. “Aproximadamente un 2% de las costas están altamente impactadas y un 9% moderadamente. Las zonas más afectadas coinciden con las corrientes marinas, como la costa externa, Cormoranes y Pico Sayago”, detalló.
Schteinbarg remarcó que la contaminación plástica tiene consecuencias graves no solo para la biodiversidad, sino también para las personas:
“Los plásticos nunca desaparecen. Se fragmentan en microplásticos que son ingeridos por los peces y terminan ingresando a la cadena alimentaria humana. Literalmente nos estamos alimentando de microplásticos. Hay estudios que ya advierten que esto puede convertirse en un problema de salud pública”.
La jornada en el CENPAT no incluirá presentaciones magistrales ni paneles expositivos, sino que estará enfocada en la construcción colectiva de una hoja de ruta entre empresas, trabajadores, organismos públicos y científicos.
Además, Schteinbarg destacó el trabajo conjunto con los puertos de Rawson y Puerto Madryn, donde se están realizando mejoras en infraestructura y cartelería informativa. “En el puerto de Rawson se está construyendo un centro de recepción de residuos diferenciados, que será un paso importante para avanzar hacia una gestión más ordenada y responsable”, afirmó.
Finalmente, subrayó que el desafío es pasar de las acciones correctivas a las soluciones estructurales:
“Las limpiezas costeras son importantes, pero son acciones cosméticas. Lo que necesitamos es ir al origen del problema y trabajar en conjunto para encontrar soluciones duraderas. En eso estamos enfocados”.
